Aquí te dejamos algunas pautas para manejar estos pequeños despistes con tranquilidad y sin perder la intención:

1. No te castigues por el olvido
Lo primero y más importante es no sentirte culpable. Todos somos humanos y la perfección no existe. Un olvido ocasional no va a anular tus intenciones ni a romper el flujo de energía que buscas. La espiritualidad y los rituales están para apoyarte, no para añadir estrés.
2. Enciende la vela tan pronto como te acuerdes
En cuanto recuerdes que olvidaste encender la vela, ¡hazlo! No importa si es al día siguiente o unas horas después. La intención detrás del acto es lo que realmente cuenta. Al encenderla, visualiza tu propósito y la energía que deseas atraer, como si lo hubieras hecho en el momento exacto.
3. Realiza una pequeña meditación o afirmación
Mientras la vela está encendida, tómate unos minutos para meditar o repetir alguna afirmación relacionada con el propósito de la vela. Por ejemplo, si era para la abundancia, puedes decir: «Atraigo la abundancia a mi vida con facilidad y alegría». Esto refuerza tu intención y compensa el olvido inicial.
4. Si es un «día de número» (11 o 22), puedes extender la intención
Los días 11 y 22 se consideran días maestros en numerología, con una energía potente para manifestar y crear. Si se te pasó encender la vela en uno de estos días, puedes extender esa intención durante las 24 horas siguientes. Es decir, el día 12 o 23 todavía puedes enfocar esa energía especial al encender tu vela. La resonancia de los números maestros no desaparece instantáneamente.
5. Para el «color de la semana», retoma el ritmo
Si el olvido fue con el color de la semana (por ejemplo, el lunes tocaba vela blanca y se te olvidó), simplemente retoma el color correspondiente al día en que te acuerdes. Si ya es martes, enciende la vela del color del martes. No intentes «compensar» encendiendo la vela blanca del lunes y luego la del martes. Simplemente sigue adelante con el color del día actual.
6. Enfócate en el próximo ciclo
Si sientes que el olvido fue significativo para ti, utiliza esta experiencia para recordarte la importancia de tu práctica. Marca tus calendarios, pon recordatorios en tu teléfono o simplemente sé más consciente para la próxima vez. La consistencia es valiosa, pero la flexibilidad y la compasión contigo mismo lo son aún más.
En resumen, los pequeños despistes son parte de la vida. Lo importante es cómo reaccionamos a ellos. Con un poco de flexibilidad y una intención clara, puedes mantener tus rituales vivos y significativos, incluso si la memoria te juega una mala pasada de vez en cuando.
¿Te ha pasado alguna vez? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!
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